jueves, 15 de septiembre de 2011

PROMO Twitcam

____________________________________________________________________________________ DOM 9pm 18/09/11 Síguenos en Twitter: @Gfrankie & @Alealfaro87

domingo, 31 de julio de 2011

No solo lo pienso yo, lo pensamos todos

“¿Por qué preocuparnos tanto? La vida debe ser divertida y sin complicaciones, tan sencilla como respirar. ¿Por qué complicárnosla tanto con dramas? Odio los dramas, las cosas deberían estar resumidas en un sí y un no.”

Cuando iniciamos la carrera, recuerdo que los cachimbos fuimos muchísimos , sólo en diseño; sin embargo, con cada ciclo que avanzábamos, la carrera se tornó cada vez más y más complicada, lo que conllevó a muchos a cambiarse de carrera, otros fueron expulsados por tricar cursos, y muy pocos quedamos hasta el día de hoy, probablemente veinte, no más.

Un día como hoy, hace un año, me encontraba frente al ordenador verificando la lista de cursos que llevaría el ciclo entrante. Coordinando por Messenger con mis amigos de la carrera para meternos a los mismos cursos. Fue triste no poder llevar cursos con mi mejor amigo porque se había atrasado mucho y no se le abrían los mismos cursos, pero tratábamos de meternos a los mismos horarios para poder vernos en nuestros huecos. Cuando las clases empezaron, recuerdo que siempre me juntaba con mi mejor amigo e íbamos a comer a Bembos, Makartur o a veces salchipapa frente a la universidad; eran buenazas por cierto. Casi siempre iba a su casa para huevear; escuchábamos música, cantábamos, veíamos películas y comíamos la rica lasagna que preparaba su abuela.

Dentro de la infinidad de charlas que tenía con él, hablamos muchas veces de lo que queríamos hacer con nuestras vidas, nuestros planes… Recuerdo que él siempre me decía que cuando terminemos la carrera nos mudaremos juntos a un departamento porque somos mejores amigos y siempre lo seremos, además la pasaríamos increíble juntos. Un par de semanas más adelante se suscitaron dificultades para mi mejor amigo. La relación que tenía con su novio no iba del todo bien y tras tantas discusiones y problemas de pareja en general terminaron. Él, estaba devastado, fue lo peor que le había ocurrido, con anterioridad ya habían terminado, pero esta fue aparentemente la definitiva. Aquel día que esto sucedió, según sé, fui la primera persona a quien acudió, lo digo, porque también tiene una mejor amiga. Cuando recibí su llamada telefónica escuché una voz triste, quebrándose al intentar decirme que quería verme. A los pocos minutos llegó a mi casa, se lanzó encima mío, me dio un fuerte abrazo y rompió en llanto, supuse que ya había sucedido la ruptura… Lo consolé de la mejor manera posible, me agradeció el haber estado con él, en ese momento tan difícil…

La tormenta pasó algo rápido, con el pasar de los días, me encargué de distraerlo, saliendo, conversando de chismes de conocidos, haciendo reus con nuestros amigos cercanos. Estuvimos más unidos que nunca. Desde aquel entonces, como teníamos RPC, nos comunicábamos a diario, hablamos de cualquier cosa, procuraba no tocar el tema del ex, para que no se sintiera mal, solo lo hablábamos cuando él lo mencionaba, pero como amigo solo quería lo mejor para él, y alguien que te hace sufrir tanto, no creo que sea lo mejor. No digo que alguno de ellos haya tenido culpa en romper, es cosa de parejas, es cuestión de dos, por lo pronto lo mejor era hacer sentir mejor a mi mejor amigo.

Otro inconveniente que se presentó con mi amigo fue la falta de motivación para seguir la carrera, pues fue la única alternativa que su mamá aceptó que pudiera estudiar antes de seguir lo que realmente quería. Su mamá consideró que un título universitario tenía una gran valor antes que uno técnico, probablemente así sea, debió seguir los consejos de su mamá. Su falta de interés hacia la carrera se hizo visible al dejar de asistir a clases. Pero pronto en su casa se dieron cuenta que no iba a clases, porque solía ir a la universidad temprano por las mañanas y regresaba por las noches, de pronto todo cambió y estaba todo el día en casa, claramente se darían cuenta. Yo le recomendé que hablé con su mamá sobre estudiar lo que realmente quería, y si no podía decírselo, por lo menos que termine satisfactoriamente el ciclo y le demuestre a su mamá que el esfuerzo e inversión que hizo no fue en vano, porque de alguna manera iría con una base sólida que sea soportada por sus buenas calificaciones, pero ¡no! No lo hizo. Lo que hizo fue ir a mi casa la mayor parte de la semana muy temprano y quedarse conmigo, hasta la hora que yo tuviese clases, no tuve ningún problema, pero no estaba bien que siga ocultando la conversación pendiente con su mamá. Debo confesar que fue un poco complicado, puesto que me amanecía haciendo trabajos para la universidad y no podía dejarlo solo en casa, dormía poco, y pasaba mucho tiempo con él, duró una temporada, pero nada de lo que me queje, de todas formas la pasé bien.

Habían pasado los exámenes parciales, y se acercaba la fiesta de Halloween en el Hotel Bolívar, se supone que es una de las más organizadas y ponedoras de Lima. Ya teníamos planeado ir, así que mandamos a hacer nuestros disfraces. La fiesta estuvo increíble, nos quedamos hasta que amaneciera, así de buena estuvo. Pasado el evento, él, tomo el valor y le contó a su mamá que había dejado de ir porque no era lo que quería estudiar y se sentía muy presionado a l tener que hacer algo que él no quería. Cuando su mamá supo esto, lo condicionó a que debería terminar bien el ciclo y demostrarle que todo el esfuerzo que hizo se vea reflejado en sus notas (lo que le había dicho yo, al inicio), si él lo hacía, ella dejaría que él estudie lo que realmente quiere. Era casi imposible levantar todas las notas… Sin embargo seguí apoyándolo en todo aspecto, porque siempre estuve con él. Por otro lado, mis cursos se tornaron realmente exhaustivos y habían días en que ya no podía verlo, por más deseos de hacerlo que haya tenido, solo me quedaba darle llamadas al celular para ponerle al tanto de lo que hacía, hubo un ligero distanciamiento por unas semanas, mientras trataba de solucionar la cantidad de trabajos que se me habían acumulado. Siempre me he dedicado por completo a mis estudios y mis prioridades siempre han sido claras, cuando estoy comprometido con algo, lo hago, y lo hago bien. Mis estudios son importantes, y él aparentemente lo comprendió.

Él, con mucho tiempo libre, no sabía qué hacer. Repetidas veces tuve que cancelarle planes que hacíamos porque el tiempo escapaba de mis manos, pero seguía estando en contacto absoluto por llamadas telefónicas o Messenger. Cuando tenía un pequeño espacio trataba de ir a su casa, o le pedía que él vaya a la mía, para poder conversar y hacer algo… Así nos pasamos los últimos meses hasta antes de la víspera de navidad, que era la fecha en la que culminaba el ciclo.

A inicios de Diciembre, en una salida que tuve con unos amigos tuve una inesperada infidelidad por parte de una amiga de mi círculo de amigos, me convertí en cómplice de alguna manera al ella hacerme prometer que no diría nada de lo que había visto, mi condición fue, que no deje pasar el tiempo y lo diga, y no me haga cargar con esta escena en la conciencia. Mi silencio fue absoluto, hasta el día que ella lo hizo público, pero ya me había ganado problemas con ella por insistir en que diga la verdad de una buena vez. Mi lealtad a la amistad hizo que mantenga mi palabra, sin imaginar que ella fue contando una versión que me hizo quedar como el malo ante mis amigos. Hasta aquel entonces no tenía ni idea. Un día mi mejor amigo me citó en el parque Kennedy y me dijo que necesitaba hablar con suma urgencia conmigo, era algo muy importante que tenía que decirme y no podía esperar, para mi buena suerte, ya había terminado exámenes finales y pude asistir tan pronto como pude. Al llegar al lugar pactado, sentí que él, estaba algo incomodo y se puso nervioso. Yo no soy una persona que demuestre mucho su lado emocional, más que con aquellos que realmente considero importantes y de confianza como en aquel entonces él lo fue. Veía venir un speech súper dramático de algo, y pronto le dije que como sabe a mi no me gustan los rodeos y que si es algo tan importante, no le dé vueltas a las cosas y me lo diga, claro y preciso, directo y sin filtro. De pronto inició diciendo: “He sentido que no me has apoyado como debiste en el momento más difícil por el que he pasado… Desde que terminé con mi novio, tu solo has pensado en divertirte, en pasarla bien, y hacer ver a los demás que nada sucedía. Cuando me llamabas nunca me preguntaste como me sentía con respecto a mi ruptura, solo me llamabas y me preguntabas como estaba, que era lo que hacía, que novedades tenía, pero nunca vi el interés hacia mi dolor. Es por eso que quería hablar contigo, vas a tener que hacer mucho para recuperarme, porque yo siento que te he perdido, es más, yo ya no te considero mi mejor amigo. También debo decirte que eres una muy mala influencia para mí, porque alguien que solo se preocupa por sí mismo y no por los demás, no es alguien en quien yo pueda confiar. Y lo que te digo no solo lo pienso yo, lo pensamos todos. Y te repito si quieres volver a recuperar mi amistad, vas a tener que cambiar muchas cosas…” Luego de escuchar lo que me acababa de decir, aún no procesaba la información en mi cerebro, por un segundo, mi cerebro colapsó. Quedé totalmente sorprendido con lo que me dijo y en mi cabeza me cuestionaba ¿realmente me está diciendo esto? Siempre he sido bromista y he visto la vida como algo que siempre debe ser alegre y positivo, por mas difícil que la situación sea, y pensé “seguramente es una cámara escondida”. Lo sabía, no era un buen momento para bromear, y a los segundos reaccioné y le contesté: “No puedo creer que me estés diciendo esto. Probablemente si sea algo despreocupado, y solo piense en divertirme y pasarla bien, pero no me digas que solo pienso en mi y no te apoyé, porque sabes muy bien que siempre lo hice. Yo no tuve todo el tiempo del mundo como tú cuando decidiste dejar de ir a clases, sin embargo, estuve contigo mientras podía estarlo. Si cada vez que recibiste una llamada mía no toque el tema de tu ex, ¿no fue claro? Lo único que quería era distraerte y no hacer que te sientas mal pensando en lo que te hacía daño. Yo siempre me he preocupado por ti, me parece tonto que me digas esto. Realmente me siento indignado y muy resentido por este reclamo. Créeme cuando te digo que yo te seguiré queriendo como siempre, seguirás siendo mi amigo como siempre lo fuiste, pero no me pidas cambiar algo en mi para mejorar la amistad, porque no todos tus argumentos son válidos, sabes que siempre estuve contigo” Cuando me dijo todos, estuve completamente seguro que fue por los comentarios que le hicieron con respecto al problema que se suscitó después de ser participe de la infidelidad de las amigas del círculo. Luego de hablar fuimos caminando por el parque a tomar nuestros taxis, aunque me mostré con una actitud súper positiva y como si nada hubiese pasado, aquel día, me sentí destruido, jamás creí que la persona en la que deposité mi confianza absoluta me haya defraudado de esa manera, las palabras que me dijo me hirieron más que cualquier golpe físico que me pudieran dar… Desde entonces nuestra amistad no fue la misma, yo me sentí dolido y decidí distanciarme, no me sentía en condiciones de discutir el asunto… No hasta haber superado el dolor que me causaron sus palabras…

miércoles, 20 de julio de 2011

Te Dejo Madrid

Eres el amor de mi vida, eres la persona con quien quiero compartir el resto de mis días, deseo envejecer junto a ti y saber que hice bien en elegirte como la persona con quien pasaría mi existencia, quien le dio razón y un camino a mi vida…

Lo pienso una y otra vez mientras recuerdo los maravillosos años de relación que llevé junto a Cesar. Fueron palabras que nos dijimos, pero palabras con significado, palabras que valían un mundo.

Lo cierto es que el pensarlo una y otra vez, es porque que me cuestiono; después de haber construido una relación basada en la confianza plena durante tantos años, ¿se iría en un abrir y cerrar de ojos tras una infidelidad?

Faltaban pocos días para nuestro acostumbrado viaje por fiestas patrias, debido a que ambos estábamos de vacaciones. Hacía un par de meses que la relación se había enfriado un poco, pero pensé que fue por el exceso de trabajo, es más, le di mucha más libertad de pasar tiempo con sus amigos sin estar yo presente. Siempre confié en Cesar Madrid, ciegamente, jamás habría imaginado tal descaro. Un día, Cesar, sin más, me dijo que tenía algo con alguien más; quedé completamente helado, por mi cabeza pasaron mil imágenes de probables personas con quien pudo haber tenido algo, la culpa me invadió; como de costumbre mis reacciones fueron indiferentes “¡Oh! Bueno, creo que esto ya venía de hace tiempo, pero si lo quieres así, todo bien”. Claro que no estaba bien, ¿en qué estaba pensando? ¿Por qué le dije eso? A los pocos días, yo estaba muy triste y no pretendía viajar con él a ningún lado. Coordinamos un día en devolvernos todas nuestras pertenencias. Aunque yo aparentaba ser muy fuerte y no estar dolido, la verdad es que estaba destrozado, la tristeza más grande que jamás haya sentido y no se loadeseo a nadie, pero más que eso, pude definirlo como la decepción más grande, porque a pesar de darle la mayor confianza imaginada, me salió con algo así…

Meses más tarde, decidí viajar a España, un viaje vacacional solamente, para reflexionar sobre mi nueva vida. Estaba solo, las promesas se desvanecieron con el viento. Pasé un mes muy tranquilo junto a amigos y familiares en Madrid. Todo iba de maravilla, me había propuesto olvidar a Cesar, seguir adelante y retomar mi vida, con suerte encontraría alguien que sea igual de bueno que yo y aporte a construir una relación que nos de felicidad mutua.

Estaba conversando con unos amigos en Lima, coordinando mi fiesta de regreso, cuando aparecieron unos problemas con las videollamadas de Messenger, así que me conecté a Skype para tener una comunicación más fluida; cuando algo inesperado sucedió; no me había percatado que aún conservaba a Cesar en aquella cuenta. Cuando terminamos, había roto todo contacto con él, y un temible “hola” se manifestó en una pequeña ventana. Mi corazón se detuvo, no lograba respirar con facilidad… Decidí no responder, porque era parte del pasado y no permitiría que se interponga en mi nueva meta. Un insistente “Hola, sé que estás ahí, respóndeme por favor” me conllevó a responder… - ¿qué quieres? – le dije; - perdóname, cometí el error más grande de mi vida, traté de hablarte de mil maneras, pero al parecer me bloqueaste de todos los medios – respondió; - no pretendas volver como si nada hubiese pasado, me has lastimado mucho, y esto no tiene reparo, olvídate de mi – le dije; - no puedo, me sentí muy mal por lo que te hice, por favor necesito hablar contigo. Sé que regresas en tres días. ¿Puedes darme un segundo para verte y decirte lo que tengo que decir? – Respondió; - Está bien, llámame al mismo número cuando esté en Lima -, concluí y me desconecté. Quería verlo humillado, rogándome que vuelva. Sin dar ningún chance a que pueda hacerlo, porque finalmente fue él quien me dejó por otro. Yo no esperaría una vida a que se dé cuenta, haya gozado la buena vida y regrese sin repercusiones…

Cuando regresé a Lima, recibí la llamada de Cesar, coordinamos el día en que conversaríamos y así fue… Me pidió disculpas por todo el daño que pudo haberme causado tras la ruptura, aseguró que jamás dejó de pensar en mí. Aunque había ido decidido en decirle que no a todo, no podía negar que lo seguía queriendo, la herida estaba abierta aún. De alguna manera me arrepiento de haberle dado otra oportunidad, pero creo que podríamos reparar el cariño tan sincero que nos juramos desde el inicio. Ocho años, es un montón de tiempo.

Habían pasado 2 meses luego de perdonar a Cesar, no regresamos, solo nos frecuentábamos, porque él debería recuperar mi confianza, pero mientras más tiempo pasaba, más convencido de que la decepción que me causó jamás podría ser recuperada. Me armé de valor y le dije que nada será lo mismo, cada vez que lo veía, me imaginaba diferentes escenas en las que lo veía con la persona por quien me había dejado, y esas imágenes jamás desaparecerán de mi mente, jamás. Me fue muy difícil hacerlo porque al estar junto a él, la pasaba bien, pero solo me aferraba a los recuerdos, a lo que ya vivimos, y no era justo para mi, ni para él, porque no quería darle alas a que algo pudiese recuperar en mi. Le ofrecí mi amistad eterna, pero la mentira, terminó con lo que pudo ser nuestro final feliz…

miércoles, 6 de julio de 2011

¿Retroceder es una alternativa?

(…) Y nada pues… O sea, si vamos a Lola, de hecho la pasamos más paja que en la jato de John. Podríamos ir a hacer previos y luego decimos “ayyy nos tenemos que ir, porque mañana tenemos un compromiso tempranísimo por la mañana” (…) Ring ring ring, sonó el celular de Piero…

¿Aló?... Era el ex, con quién no hablaba hace mucho tiempo atrás, fácil unos meses después de haber terminado. Su llamada tenía una fin, saber si Piero tenía planes para esa noche en la que se encontraba con su amigo Eduardo, ambos sentados en una banca, cruzados de piernas como buda, frente a Friday’s del Jockey. Rápidamente Piero contestó: Sí, planeo ir a la casa de John, su mejor amigo. Hará una reunión súper tranqui. ¿Por qué, ah? El ex respondió: Por nada, es que tengo una reu en mi jato y pensé que podrías venir y conversábamos… después de tiempo…

Meses atrás, el ex, dejó a Piero sin más, de un día para otro lo dejó de querer y lo botó…

¿Han considerado en regresar con un ex? Ni siquiera lo he pensado… o probablemente sí, ¡sí! Mentí, claro que lo he pensado, pero nunca ha pasado. Lo que es cierto es que intentar una relación con alguien con quien ya la tuviste, en la mayoría de los casos no resulta, ¿por qué? Porque se suelen enamorar de los recuerdos. Remontarse a aquel entonces cuando todo era perfecto, pero ¿creen que pueda volver a ser así? No, porque las personas no olvidan, solo pasan por alto las situaciones que a menudo se les vendrán a la cabeza y detendrán “el progreso”… No siempre pasa, poquísimas personas pueden apartar los malos recuerdos por los cuales surgió la ruptura y lo intentan, diría que una de diez logra reanudar su antigua relación. Y quiénes lo hicieron, ¡enhorabuena! Personalmente creo que no resultan, y como consejo les digo que sigan adelante, pasen tiempo con su familia, amigos cercanos con los cuales te distraerás y lograrás pasar buenos momentos hasta que una nueva persona aparezca en tu vida y la vuelva a cambiar… ¡Suerte!

domingo, 26 de junio de 2011

Por fin terminó...

¡Qué genial se siente terminar algo que iniciaste con mucho gusto! La satisfacción es inmensa. Muchas imágenes en mente aparecen y te transportan a lo que inicialmente fue el motivo por el cual decidiste emprender el viaje…

Me encuentro a un poco más de la mitad de mi carrera, estudio Arte y Diseño Empresarial. Cada año en una fecha determinada, hay ferias de trabajo y de estudios en el extranjero. La curiosidad hizo que me acercara a informarme sobre un par de convenios a los que probablemente aplicaría más adelante… Hace más o menos dos o tres meses atrás, no defino cuantos fueron porque con tantos feriados se postergaron las clases, inicié un curso taller llamado “Global Leadership Skills” en mi universidad. Es un taller que todo estudiante, en mi universidad, que quiera aplicar a un convenio internacional, está obligado a llevar. Hablé un día con mi papá y le dije que quería aplicar a un trabajo en Disney, y como requisito debo llevar el curso. Me apoyó por completo, y me dijo: “Dale, averigua e inscríbete, me alegra que hayas tomado la iniciativa de averiguar y querer ganar nuevas experiencias”. Contentísimo, me inscribí y llevé el taller. Durante el taller, fui uno de los estudiantes de ciclos más avanzados, y no sentí mayor interés por socializar con niños, debido a que la mayoría de los estudiantes que aplican al convenio Disney, son de ciclos inferiores (entre segundo y cuarto), pero durante el transcurso del taller cada quien se mostró como es, y me dieron una gran confianza que como consecuencia, me hizo no juzgarlas por su probable inmadurez, y empecé a tomar en cuenta que debo dar un chance para conocer a las personas y no calificarlas como tal o cual, por una primera impresión.

Hoy finalizó el curso, después de muchas semanas levantándome cada domingo a las 8am, para bañarme, tomar desayuno e ir a la universidad, ya que el taller comenzaba a las 9am. Si alguien se salía a juerguear el día anterior, ya se imaginarán las caritas que llegaban al día siguiente… Fue muy entretenido y emotivo el cierre, los padres de los estudiantes tenían que acudir alrededor de las 8am y los hijos ir como a las diez de la mañana. Antes de encontrarnos con nuestros padres en nuestros respectivos salones, cada grupo fue citado en un aula distinta a la que se dictó el taller, donde tuvimos que escribirles una carta de agradecimiento y recibimos nuestros certificados de haber concluido el taller. Alrededor de las once de la mañana todos los grupos debimos entrar a nuestros salones. Recibidos por fuertes aplausos por parte de los padres, todos juntos entramos; logré divisar rostros conocidos de la televisión como al futbolista Puma Carranza y la reconocida periodista Mónica Delta, pero también a quienes más me importaban, ese par de personitas que me dieron todo su apoyo y acudieron para estar junto a mí, mis padres. Posteriormente hablamos de la experiencia que vivimos en el curso y recordamos anécdotas de las diversas dinámicas que hicimos, haciendo reír a nuestros padres. Pasada una media hora quizás, proyectamos un video que todo el grupo había elaborado, éste resumía la importancia que le damos a nuestros padres, el agradecimiento y lo que esperamos lograr en nuestros próximos viajes al extranjero. Fue un final totalmente emotivo. Vi a mi papá con los ojos llenos de lágrimas, totalmente alegre, y no solo el mío, sino también muchos de los padres presentes. Esta experiencia fue muy bonita y una de las más gratificantes para mí, porque me llevo la amistad de nuevas personas, valores, conocimientos y sobretodo la gran confianza que adquirí con mis padres a lo largo del taller…

domingo, 19 de junio de 2011

Te Amo Gabriel...

-Te recojo en veinte minutos en tu casa- le dijo Bryan a Gabriel. Aquella espera se tornó eterna, los veinte minutos se convirtieron en horas, ¡días! Gabriel estaba muy impaciente, tal fue la impaciencia por ver a Bryan, que ni bien pasados cinco minutos de haber colgado el teléfono, insistió en que ya no se bañe y pase por él lo más rápido posible. Bryan le pidió diez minutos para poder cambiarse de ropa, pero la insistencia de Gabriel le hizo cambiar de parecer y salió a toda prisa. Una melodía en el teléfono móvil de Gabriel alertaba la llegada de Bryan… - ¿Aló? – Inició la conversación Gabriel - ya llegué, estoy en auto – dijo Bryan.

Bryan y Gabriel salieron por aproximadamente tres meses cuando finalmente formalizaron su relación; sin embargo, una noticia cambió el rumbo de uno de ellos…

-Amor, tendré que viajar fuera de Lima por un tiempo. No han determinado exactamente cuánto, y no puedo decir que no, porque tengo un contrato- le comentó Bryan a Gabriel, mientras recorría suavemente con sus dedos la tersa piel del rostro de Gabriel. Éste último, aún en shock, le dijo: “bromeas, ¿cierto? Debe haber una manera para poder solucionar esto, no te puedes ir así. ¿Qué hay de mí? ¿Has pensando siquiera en eso?” – Claro que sí, en muy poco tiempo te he cogido un cariño increíble, que ni siquiera yo puedo comprender, pero se vuelve muy difícil mi posición. Fácilmente podría renunciar, pero me aseguraron que el periodo no durará más de un mes – concluyó Bryan.

Desde que Bryan viajó, a diario se comunicaba con Gabriel a través de Messenger o las más frecuentes llamadas telefónicas; hablaban por horas. Gabriel era quien llamaba más, a veces hasta 10 veces al día, la mayoría de las veces desde el teléfono de su casa. Bryan prefería llamar y hablar por largas horas al finalizar el día.

Pasaron casi veinte días desde que Bryan había viajado y se acercaba el día de su cumpleaños. Gabriel le prometió darle una visita al lugar donde estaba trabajando, por lo menos un par de días; días que Bryan solicitaría como días libres, por motivo de cumplir años. Gabriel aún era menor de edad, iba a cumplir dieciocho en un par de meses, pero la autoridad de sus padres dominó. No le concedieron el permiso para realizar un viaje de “relajación”, lo cual propuso. Pero su insistencia logró convencer a sus padres y de todas maneras viajó.

Cuando Gabriel finalmente se encontró con Bryan, pasaron días increíbles tras el reencuentro después de muchos días con largas horas de charla a distancia. Pero los días felices llegaron a su fin, Gabriel tenía que regresar a Lima. Bryan lo acompañó al aeropuerto y se dieron un gran abrazo de despedida, sabían que pronto volverían a estar juntos.

Gabriel había llegado a Lima. Pasaron un par de semanas e inició un nuevo mes. Mes de proyectos, de compras, de invierno, de recibos y cuentas que pagar, y hablando de cuentas que pagar, llegó el recibo telefónico… Gabriel siguió con su vida universitaria “lalala” cuando un día su madre le dice: “Gabo, por casualidad, ¿tú has hecho llamadas al extranjero? Se ha facturado por casi mil soles a un solo número, lo digo porque siempre te veía prendido del teléfono” - ¡No! Para nada, no sé de qué me hablas – muy nervioso contestó Gabriel.

Días después su madre le preguntó a su hijo menor si fue él quien había llamado, pero tampoco fue él, solo quedaba Gabriel. Su madre se preocupó mucho por la situación, no sabía porque simplemente su “Gabo” no le había dicho la verdad, si toda la vida tuvieron la confianza más grande del mundo. Un día su madre se armó de valor al no poder lidiar con las miles de cosas que tenía en la cabeza y enfrentó a Gabriel… - Grabiel Arturo, dime en este instante ¿a quién has llamado al extranjero tantas veces en un mes? Confía en mí, no me voy a molestar, lo que menos quiero es perder la confianza que creí que teníamos, quiero que cuentes conmigo para todo; yo siempre te apoyaré. Pero dime la verdad, hijito – dijo la madre. Gabriel muy nervioso por la situación, al principió la negó, diciendo repetidas veces que él no había hecho las llamadas, hasta que las palabras de la madre le dieron la confianza de poder contar lo que había sucedido. Entonces dijo: “Es cierto mamá, fui yo quien hizo las llamadas telefónicas” – pero ¿a quién llamaste tanto? Coincidentemente es el código del lugar al que viajaste hace unas semanas – dijo perpleja su madre. – La verdad mamá es que he llamado a una flaca a la que fui a ver, esa fue la verdadera razón de mi viaje – mintió Gabriel. – Yo pensé que estabas metido en drogas, o que alguna mujer mayor se estaba aprovechando de ti – dijo la madre con los ojos hechos un mar de lágrimas contenidas. –No, mamá como vas a pensar eso – respondió Gabriel, finalmente el vio que su madre se veía un poco más tranquila, y solo se fue diciéndole: “mamá lo siento, no volveré a hacer ese tipo de llamadas”.

A la mañana siguiente, la madre se acerca al cuarto de Gabriel muy enojada y con los ojos muy rojos, probablemente por haber llorado por largo rato y le dice: “Gabriel, me decepciona que me mires a los ojos y me mientas, llamé a ese número y ninguna mujer me contestó y no te conoce, al contrario, me respondió ¡un hombre! Dime la verdad ¿en qué andas? Por favor confía en mí, no te voy a castigar, no me voy a molestar, solo quiero saber en qué te puedo ayudar, no quiero quedarme con esta incertidumbre clavada en mi. Mi cabeza da mil vueltas y piensa muchas cosas, y yo solo quiero lo mejor para ti, eres mi hijo y te amo, no importa lo que sea, yo te apoyaré a toda costa”. Gabriel se sintió muy culpable por el daño que le estaba causando a su madre, una mujer a quien amaba mucho y decidió reconocer su error, le partía el alma ver llorar a su madre, quién depositó siempre, toda su confianza en él. Se armó de valor y le dijo: “Mamá, la verdad es que viaje a ver a la persona que te contestó el teléfono, no te quiero mentir más pero esto siempre lo he sentido, él no influyó de ninguna manera en mi para tomar esta decisión, y la verdad, mamá, es que... me gustan los hombres” Gabriel se partió en un llanto incontenible, mirando al piso por el rechazo que creyó recibiría por parte de su madre. Ésta última, se acercó, lo abrazo fuertemente y le dijo: “Quería escuchar la verdad, me importa mucho lo que pienses y sientas, eres lo más importante que tengo en la vida, y la única razón de mi felicidad, junto a tu hermano claro, y si tu eres feliz de ésta manera, yo siempre, siempre, siempre te voy a apoyar, pase lo que pase, tu felicidad será la mía. Te amo Gabriel…”